domingo, 7 de septiembre de 2008

ENRIQUE PESTALOZZI

Pestalozzi es el educador por excelencia. Ya en su tiempo atrajo hacia si la atención de los mejores; en el siglo acabado de transcurrir desde su muerte su nombre no ha hecho más que crecer hasta alcanzar tamaño de gigante.

Juan Enrique Pestalozzi procede de una familia de largo abolengo social e intelectual. Hijo de médico y nieto de pastor protestante, nació en Zurich el 12 de enero de 1746. A los cinco años quedó huérfano, al cuidado de su madre y de una fiel sirviente. La primera influencia educativa de Pestalozzi fué, pues, puramente maternal y femenina. Este ambiente doméstico fué sin duda la causa de ciertos rasgos del carácter de Pestalozzi: sensibilidad extremada, intensa afectividad, gran vida interior, deficiente talento práctico, aunque no por eso dejara de desarrollarse en él el espíritu heroico, tenaz, que demostró toda su vida.Poco sabemos de sus primeros años de vida escolar. Parece que asistió a una escuela primaria pública, en la que su espíritu cálido experimentó el primer choque con un medio indiferente. En sus recuerdos se pinta él mismo como un mal alumno. La realidad parece ser, sin embargo, que si no adelantaba en las materias que no le interesaban, como la ortografía y las matemáticas, avanzaba en cambio mucho en las que despertaban su interés. La escuela primaria no parece sin embargo que dejó mucho rastro en él.
Cursó la segunda enseñanza en la "escuela de latín" de su ciudad natal, y en ella permaneció durante siete años. Después estudió humanidades hasta 1765 en un Centro de carácter universitario, el Collegium Carolinum. En éste recibió la segunda gran influencia espiritual de su vida, ejercida por su profesor Bodmer de elevado espíritu y de ideas democráticas, que pone a Pestalozzi y a otros discípulos en contacto con las necesidades económicas y educativas del pueblo. Entonces se inicia aquél también en la actividad política y social, asociándose a una sociedad patriótica, que fué disuelta por el gobierno. De esta época datan los primeros trabajos literarios de Pestalozzi (Deseos, Agis), etc. En 1762 aparecen las dos obras fundamentales de Rousseau, el Contrato social y el Emilio, que produjeron una profunda conmoción en todo el mundo, y también en Pestalozzi.Influido por la visión de la naturaleza de Rousseau y necesitando crearse una situación económica con que aspirar a la mano de una muchacha de la burguesía de Zurich, Ana Schultess, Pestalozzi se dedica a la agricultura, asistiendo primero a una granja agrícola para su aprendizaje y adquiriendo después en muy malas condiciones económicas una finca en Birr, cerca de Brugg. Tras enérgicas luchas con la familia de su prometida, Pestalozzi se casa en 1769 y tiene un hijo en 1770; al poco se traslada con su familia a su finca "Neuhof" (Granja nueva).Aquí comienza la primera experiencia pedagógica de Pestalozzi. Fracasado económicamente la empresa, transforma Neuhof en un establecimiento para la educación de niños pobres, en el cual habían de trabajar al mismo tiempo que se educaban o mejor habían de ser educados por el trabajo. Neuhof es en efecto la iniciación de lo que hoy llamamos escuela activa o del trabajo. La obra, apoyada por la "Sociedad helvética", duró de 1774 al 1780, y representó para Pestalozzi un esfuerzo extenuante, aunque fructífero, para su concepción pedagógica.A esta actividad educativa sigue un período -de 1780 a 1798- de intensa producción literaría. Publica primero su Velada de un solitario (1780), en la que están ya en germen sus ideas pedagógicas más esenciales. Sigue a ésta su novela popular Leonardo y Gertrudis (1781), que tuvo un éxito enorme y de la que hizo después dos ediciones, en estilo más conciso y filosófico. Del mismo carácter popular es la novela Cristóbal y Elsa, publicada en 1782, pero no tuvo tanto eco.La revolución francesa produjo sobre Pestalozzi como sobre sus grandes contemporáneos -Kant, Herder, etc.-un gran efecto y de él son fruto varios pequeños trabajos.
Mayor trascendencia por su carácter filosófico y social tiene la obra Mis investigaciones sobre la marcha de la naturaleza en el desarrollo del género humano (1779), de la que dijo Herder que representaba "El nacimiento del genio filofico alemán". Otros trabajos pequeños, como las Figuras y las Fábulas cierran este período de actividad literaria.
La segunda etapa de realización educativa en Pestalozzi es Stanz (1799), donde recogió más de 400 huérfanos de la guerra y donde le surgió la idea de la educación elemental y de la intuición. La vida del asilo de Stanz fué corta; pero de una intensidad agotadora para Pestalozzi, quien vivía día y noche con sus niños.Tras unas semanas de reposo en la montaña, Pestalozzi da comienzo a su tercera gran empresa pedagógica: Burgdorf; primero, en una escuela misérrima, después en el castillo de la población. Burgdorf representa la cima de la actuación pedagógica de Pestalozzi. Primero por los ensayos y resultados prácticos obtenidos; después porque de él surge la obra metodológica más importante de Pestalozzi Cómo Gertrudis enseña a sus hijos (1801), finalmente porque empieza a atraer la atención de las gentes de Europa interesadas por la educación, como Herbart. El instituto de Burgdorf se trasladó por circunstancias políticas a Munchenbuchsee en 1804, y tuvo que cerrarse al poco. De esta época es también el importante trabajo Una ojeada a mis experiencias sobre educación.La última etapa de la gloriosa actuación pedagógica de Pestalozzi está en Iverdon, en cuyo castillo estableció, en 1805, un instituto de educación y donde desarrolló ¡desde los sesenta años! una actividad prodigiosa, ensayando también la preparación del magisterio. Allí pasó los veinte años más felices de su vida. Los alumnos y visitantes acudían en tropel de toda Europa; entre éstos hay que contar a Froebel, Karl Ritter, Mme. Stael, etc. Entonces fueron influidos por él hombres de la talla de Fitchte, de Stein, Humboldt etc. En 1825, Pestalozzi tuvo que dejar Iverdon y se retiró a Neuhof, donde escribió su última obra El canto del cisne.El 17 de febrero de 1827 murió en Brugg el educador más grande de la historia. Sus últimas palabras fueron: "Pueda la paz a que me dirijo llevar también a ella a mis enemigos. En todo caso, yo los perdono; bendigo a mis amigos y espero que se acordarán con amor del ya acabado y proseguirán con sus mejores fuerzas, después de mi muerte, los fines de mi vida."